es el legendario Fiat S76, apodado legítimamente "The Beast of Turin" (La Bestia de Turín). Su historia es una locura de la ingeniería de principios del siglo XX:
El propósito (1910): Fiat construyó solo dos unidades de este monstruo con un único objetivo: arrebatarle el récord mundial de velocidad al "Blitzen Benz" alemán.
El motor: Para lograrlo, le metieron un motor aeronáutico descomunal de 28.3 litros y 4 cilindros. Era tan gigante que el conductor apenas podía ver hacia el frente por encima del capó.
La hazaña (1911): Logró alcanzar unos impresionantes 213 km/h en la playa de Saltburn, una velocidad aterradora para la época si consideras que usaba cadenas para transmitir la fuerza a las ruedas y carecía de frenos delanteros. Escupía fuego directamente por los costados del motor.
El renacimiento: Tras desaparecer en la historia, una de las unidades fue restaurada minuciosamente en el Reino Unido después de casi un siglo de abandono, volviendo a rugir y a escupir llamaradas en el Festival de la Velocidad de Goodwood en 2015.