. El patito feo (1941)
A las puertas de la Segunda Guerra Mundial, la marca Willys-Overland lanzó el Willys Americar. No era un auto de lujo; era un vehículo utilitario, económico, compacto y pensado para que la clase trabajadora pudiera afrontar la crisis. Su motor original era un modesto bloque de 4 cilindros que apenas generaba unos 60 caballos de fuerza.
2. El héroe inesperado del cuarto de milla (Años 60)
Cuando los soldados regresaron de la guerra, la cultura del Hot Rod explotó en Estados Unidos. Los jóvenes buscaban autos baratos y ligeros para meterles motores gigantescos (como los V8 Hemi).
El Willys de 1941 resultó ser el candidato perfecto:
Tenía un chasis muy corto y un peso pluma.
Su enorme capó y altas salpicaderas dejaban espacio de sobra para motores modificados y enormes sobrealimentadores (como el que se asoma en el capó del dibujo del blíster).
Su estética redondeada y agresiva, al levantarle la suspensión delantera (estilo Gasser), lo hacía ver espectacular.